Quién lidera los biocombustibles en las Américas


Julio de 2026

Las políticas de biocombustibles en las Américas reflejan la capacidad agrícola, las prioridades económicas y los objetivos ambientales de cada país, generando un panorama diverso y adaptado a realidades locales. Dos cadenas principales impulsan esta transición: el bioetanol mezclado con gasolina, producido a partir de caña de azúcar o maíz, y el biodiésel o diésel renovable, derivado de oleaginosas como soya, canola y palma.

Brasil lidera globalmente con una mezcla del 30% de etanol en gasolina y 15% de biodiésel, respaldado por una amplia flota de vehículos flex. Estados Unidos sigue con metas volumétricas ambiciosas, mezclas de 10–15% de etanol y biodiésel entre 5–20%. Argentina, Colombia y Perú mantienen mandatos moderados que equilibran seguridad energética y costos.

Canadá adopta un enfoque basado en rendimiento, con mínimos federales y políticas provinciales más estrictas. México y Chile presentan niveles mínimos o nulos debido a restricciones ambientales y limitaciones agrícolas. Aunque los biocombustibles ofrecen beneficios claros —reducción de emisiones, mayor seguridad energética y apoyo a economías rurales— persisten desafíos como menor densidad energética, compatibilidad mecánica y preocupaciones sobre uso de suelo.

En conjunto, la región enfrenta un delicado equilibrio entre ambición ambiental y viabilidad económica.